sábado, 25 de febrero de 2012

Dejar de ser ganado (Las tragedias en Argentina)

Es un hecho que la gente trata de viajar en los vagones que quedan más cerca de la salida que les conviene para cuando se bajen. Yo lo hago cuando viajo hasta la terminal, podría haber sido tranquilamente una de las víctimas.

Cuando llegué a Bs.As. y tomé mis primeros trenes, la multitud me chocaba porque yo no sabía "ir con la corriente". Pero ya aprendí, lamentablemente aprendí. Ahora por ejemplo, cuando el tren está llegando a la terminal camino hacia los primeros vagones para no quedar entre los últimos que caminan hacia los molinetes de salida. Quedar entre los últimos significaría ir al paso de señores rengos y señoras mayores, pero mi reloj no me permite ir más despacio que el ágil señor con maletín que se bancó viajar apretadísimo en el primer vagón para salir entre los primeros. ¡Él va a llegar temprano a su trabajo y yo no! Por eso busco siempre el mejor lugar para bajarme, tratando de mantenerme entre los ágiles señores con maletines y no con las abuelitas del fondo o las señoras con cochecitos de bebés. ¿Y saben qué? ES UNA COSTUMBRE DE MIERDA. Esa costumbre de mierda que tenemos de ver un problema (mucha gente vs. poco y decadente transporte) y adaptarnos a él, convirtiéndonos en GANADO voluntariamente.

En mi trabajo (haciendo algo nada relevante para la sociedad), la política de la empresa es anticiparse a los problemas y cambiar las cosas para EVITARLOS. Yo no puedo dejar de ser proactiva, aunque sea para mejorar las mínimas cosas que me rodean. Más de una vez habré sido una persona reactiva, que se queja sin buscar el cambio, pero ya no. La vida me demostró mil veces que los demás no van a buscar tu beneficio, que lo tenés que buscar vos mismo. Suena egoísta, pero es porque mi capacidad de cambio influye un círculo no tan grande de personas y/o situaciones. No tengo poder económico, político o de otro tipo, y no creo que lo esté buscando. Eso también suena egoísta, pero creo que uno tiene sangre para hacer política, o no.

Pero hay gente que sí busca poder y probablemente lo encuentra actuando de forma proactiva y haciendo que la gente le preste atención y diga "Epa, ¿y si le damos un cachito más de poder a esta persona? Quizás haga algo bueno con tanta energía." La pregunta es: ¿el poder logrado aniquila la proactividad? ¿La muta en algo asqueroso y detestable? ¿Está todo organizado vilmente para que nadie puede ser realmente útil para la gente que gobierna? Me pregunto qué sacarán de bueno de estos accidentes los que podrían haberlos evitado. Me niego a pensar que sean tan INEPTOS, lo que no me deja otra opción que pensar en que conocen las consecuencias de su no-acción, pero miran para otro lado y siguen con sus vidas beneficiadas, esperando que continúen así mucho tiempo más sin percances.

Por la dejadez de gente con poder vivimos cotidianemente situaciones de peligro que pueden ser tranquilamente evitadas. ¿Acaso ellos no tienen el poder para hacerlo? Todos los días nos subimos a trenes y colectivos que se encuentran en dudoso estado, que transitan por recorridos mal planificados que se cruzan entre sí en montones de puntos peligrosos. ¿Es que no se les ocurre que es necesario hacer cambios?

La gente se adapta, está en su (nuestra) naturaleza. Tanto la señora mayor a la que no le dan el asiento y se acostumbró a tratar mal a todos para que alguien se sienta culpable y se levante, como el chofer del colectivo que sabe que si lo agarra la barrera del tren va a tener que bancarse diez minutos más con la gente que está transportando (gente que va a empezar a quejarse, porque también está en nuestra naturaleza). Y si lo está por frenar la barrera, alguien seguro va a emitir el primer bufido de "estoy llegando tarde y es tu culpa" y el chofer va a tratar de esquivarla y pasar entre los últimos antes de que llegue el tren... ¿Les suena? Ya me pasó más de una vez, y al menos dos fueron bastante preocupantes. Todas las actitudes REACTIVAS de la gente alrededor generaron estas situaciones. El idiota de atrás que incita a los bocinazos al chofer a que trate de pasar, el idiota del chofer que para que no se le quejen intenta ganar diez minutos acelerando... y todos los idiotas sobre el colectivo que nos quedamos callados y nos dejamos llevar como ganado, rogando que esta vez no pase nada.

En Once se juntaron todas las idioteces de la gente y crearon una catástrofe. Todos los que nos bancamos ser "ganado" y nos adaptamos a no quejarnos y a tratar de usar un "servicio" (deberían buscar seriamente la definición de esa palabra, porque incluye la frase "satisfacción del cliente") malísimo de la mejor forma posible; todos los que trabajan directamente con los trenes o colectivos o lo que fuere y también terminan a la larga conformándose con que lo que le toca manejar funcione al menos mínimamente; todos los que nos quejamos cuando estos trabajadores "molestan" a nuestra cotidianidad reclamando mejoras en sueldos y maquinarias... Pero sobre todos nosotros están los que podrían haber HECHO. Los que podrían haber actuado en nombre de esa gente que representan o a la que brindan un servicio y podrían haber mejorado PROACTIVAMENTE las cosas, sin esperar al desastre.

¿Es tan poco apreciada la sensación de saber que uno está haciendo las cosas bien? Volvemos al tema del egoísmo. ¿Puede una persona preferir cerrar los ojos y evitar la incomodidad del cambio a, por el contrario, sentirse orgullosa de lo que hace? No recuerdo haber visto o escuchado a nadie decir "¡Hey! Yo estoy a cargo del tren que te tomás todos los días para ir al trabajo, ¿no que se viaja bien? ¿No amás tanto como yo este servicio?" Ya sé, suena a pedir mucho... Pero considero que la gente debería ser siempre apasionada por lo que hace, debería crear cosas de las cuales sentirse orgullosa. Y sino, esa gente debería cambiar de actividad. O ser cambiada.

Hace un tiempo alguien que viajó a Europa, creo, me contó que un día mientras hacía las compras, se acercó a la góndola donde estaban los huevos y una señora que estaba ahí parada al lado no dejó que se lleve ninguno. La señora le dijo que los huevos allí estaban más caros de lo que deberían, así que, a modo de protesta vecinal, ella y otras personas del barrio se turnaban para evitar que los clientes los comprasen. Esto se quedó clavado en mi mente. Estas personas estaban ACTUANDO, en vez de comprar los huevos, ir a su casa y quejarse con su familia. Estas personas estaban generando un cambio, mínimo, vecinal, pero cambio al fin.

¿Tanto nos cuesta a nosotros, como gente que usa un servicio mal prestado, levantar la voz pacíficamente y pedir mejoras? No hay medios fáciles para pedir cambios, eso está claro. Un montón de veces pensé en qué podía hacer desde mi pequeña realidad para mejorar cómo estábamos siendo tratados todos cotidianamente, y una vez hasta dejé una denuncia por uno de estos choferes que me dejaron clavada en el medio de las vías cuando venía el tren. Nada mejoró, yo me resigné y me adapté. Mal hecho.

Es obvio que nadie nos va a dar herramientas para mejorar las cosas, porque eso resultaría en la incomodidad de los que tienen poder. Pero las herramientas tienen que ser buscadas o creadas. La actitud tiene que ser modificada. Tenemos que aprender de estas señoras que se paraban al lado de un producto que estaba siendo cobrado de más.

No sé si haya una forma fácil de hacerlo, pero algún día vamos a tener que dejar de ser ganado y convertirnos en personas.



Tema: "El Whisky De Dios"(Zambayonny)




1 comentario:

Eugenia Cobain dijo...

El campo escarlata te concedió el premio Liebster por el contenido de tu blog.
Felicitaciones!
Para saber más entrá al enlace donde te menciono ;)
http://campoescarlata.blogspot.com/2012/11/premio-liebster.html