1. Sonreía
2. Sabía usar el pedal del freno para frenar, y no por el placer personal de desparramar gente por todo el colectivo
3. Por razones incomprensibles (probablemente por las dos anteriores también) nos generaba la necesidad de decirle "Gracias" apenas entrábamos en sus dominios.
Me dieron ganas de compartirlo con gente que viaje en colectivo como yo, y pensé: "Todos tienen blog... ¿Y por qué no?", pero eso era un nombre muy largo para poner en una dirección web. Por eso pensé en "Sin arrugas" y de alguna forma lo relacioné todo con el hecho científico de que la risa mejora la vida. Por eso me voy a adherir a la dieta del blog, o sea: dejar fluir los pensamientos y volcarlos en este medio, en donde todos nos leemos y todos nos comentamos.
¿Terapia cibernética? Dirían que aquí se termina la privacidad, pero ¿qué hay de malo con la evolución tecnológica? La tecnología no es mala. Todo lo que se transforma en algo negativo, en general tiene un cuplable de dos patitas, dos manitos y un cerebro de pasa... (Sí, esto aplica también para los suricatas, pero en realidad me refiero a los seres humanos)

Suricata in fraganti
Hay que dejar que los años vengan, pero que las arrugas nos pasen de largo. Tanto las visibles como las invisibles. Para esto es necesario mantener una dieta sana. Y con esto no hablo sólo de comer cosas naturales, sino de mantener la mente limpia y liviana. Una neurona ocupada en algo dañino es una neurona menos a nuestro servicio. Y alguien tiene que decirle a las células que dejen de oxidarse y amontonarse... ¡Y ni hablar de las células olvidadizas que dejan su provisión de Hierro tirada por ahí!
