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jueves, 14 de enero de 2010

El juego de la silla

En una de mis orgías blogueriles, o sea cuando voy de blog en blog buscando nuevos escritores que me hagan reir o me generen ese algo que te lleva a seguirlos, encontré un post muy divertido sobre los miserables ladroncitos de las oficinas. Si, así me los imagino: Unos despreciables gnomos marrón-verdosos de manos largas, uñas negras y narices ganchudas y mocosas, que piensan que lo suyo es suyo y lo tuyo también.

Trabajo en una empresa yanqui con sede en Argentina (en adelante nombrada como JP: Juliet Pacman, por no dar nombres...), o sea de esclavita barata en una empresa de trepadores y competitivos engendros. O al menos así son la mayoría de engendros que nos tocaron como jefes en el sector en el que estoy yo, y que es tema central de increíbles blogs, de atención al cliente.

Comenzando el descargo clásico de anécdotas laborales que todos necesitamos hacer para que nuestro hígado no hierva de veneno, quiero hacer un listado de las cosas que me afanaron -¿corporativamente?- en la empresa. Culpables, a devolver. Inocentes, quedan advertidos: ¡Que no les pase a ustedes!

- La silla: Este clásico no falta en ninguna empresa, y JP no se iba a salvar. Cuando llegás a las 9:12 corriendo -porque la hora de entrada es a las 9:00-, te cruzaste a tu jefe, querés sentarte a trabajar YA para evitar comentarios, dejás tus cosas arriba del monitor, prendés la PC de una patada y te sentás, todo en un milisegundo, es bastante probable que te de un ataque de gritos histéricos si...
1. La silla que te pusieron está más baja que la tuya y se te sube el estómago (y los ovarios) a las orejas del susto.
2. La silla que te pusieron está más alta que la tuya y causa un rebote que te hace comer el monitor y partirte un labio.
3. La silla directamente NO ESTÁ, por lo cual:
3.1. No te diste cuenta y te desparramás en el suelo al cántico de una puteada que hace que en la gerencia se meen encima.
3.2. Trabajás en cuclillas como si tuvieses la silla para que tu jefe no vea nada raro, hasta que tenés un segundo para afanarle la silla a otro y generar el, también clásico, juego de la silla.
SOLUCIÓN: He visto nombres con indeleble, sillas acuchilladas para afearlas, marcas especiales en lugares insospechados que después te da verguenza ir a buscar... pero el mejor truco nos lo da la propia naturaleza. Si es una empresa de animales, animales seremos. Nadie se va a llevar una silla que tenga los siguientes rastros en la zona para sentarse: Una mancha blanca grande rodeada de algunas manchitas más chiquitas en el respaldo (le da un toque muy casual). Una gran mancha roja única en el medio del asiento. Quién sabe por qué (tienen internet para averiguar xD), pero repelen a la mayoría de los usurpadores y lo pueden lograr con la dosis justa de lavandina o de jugo de remolacha, o como se les ocurra... nadie los va a juzgar por cuidar lo propio.

- El mouse: En JP no se va a medias tintas... no te roban "sólo las pilas" de las cosas. Perdí la cuenta de las veces que llegué a mi puesto de trabajo medio sonámbula, estiré la mano para hacer click en el ícono de "ahora comienza mi rutinario y espantoso trabajo" y me di cuenta de que el hada de los mouses me había dado la excusa perfecta para amanecer de nuevo a los gritos, cosa tan saludable para una... Lo decadente es que todos los cablecitos de la PC están atados con un candado y la llave la tienen "los de arriba", ¡así que el robo de mouses es siempre un crimen premeditado! ¡A la hoguera con ellos!
SOLUCIÓN: Lamentablemente no la hay. Pero recomiendo ampliamente cruzarse de brazos hasta que tu jefe te consiga otro, porque, como ellos mismos dicen: Tenés que meterte en tus asuntos y no decirles a ellos cómo tienen que hacer las cosas. Y un plus para usar con los jefes muy HDP: La telepatía... "¿cómo que no me escuchaste cuando te dije que no tenía mouse? ¡Si te lo dije fuerte! Mentalmente, obvio, porque no puedo mandarte un mail haciendo click en el aire..."

- El teclado: Malditos sean -y los maldigo con herpes, mal aliento y hemorroides- los que se atrevan a tocar mi teclado con volumen y apoya-muñeca (o como se llame esa cosa que tienen los teclados (casi) ergonómicos). La única vez que me pasó fue porque me fui de vacaciones (pecadora yo, ¿no?, hijosdesuputísima...), y lo que me robaron fue un teclado normalucho. Me lo cambiaron por una versión troglodita a la cual había que zapatearle encima para que escriba. Así que yo, la quejosa con derecho, le pedí a mi amigo del sector correspondiente que me dé el teclado de repuesto que le debían hace tiempo a mi máquina. Hermoso teclado el que tengo ahora, que hasta mi jefe le babea encima (agh, asco). Y espero seguir teniendo, porque me fui de vacaciones nuevamente (¿una vez por año? ¡pecadora y juerguera! -_-).
SOLUCIÓN: Como con el mouse, lamentablemente no encontré una. Lo que si les digo, en una semana les cuento si me lo afanaron. Para mi eso es causal de renuncia, alaridos y pataleos. No importa en qué orden, aunque si renuncio primero, no me van a dejar entrar a patalear, supongo. Soy Aries. Los que conozcan un ejemplar de mi signo sabrán que con los juguetes de un Aries no se jode.

- Las patitas del teclado: Se preguntarán: ¿Hasta eso se roban? Y responderé: Si. Lamentable. Decadente. ¿Argentino? Dan ganas de llorar y reventarle la cara a taconazos a alguien a la vez. Si será una estupidez enojarse tanto por un par de pedacitos de plástico, es otro cuento. Que lo cuenten los que se roban los felpudos de las puertas, las flores de las macetas, los adornos de los autos... El robo de pelotudeces es muy triste y muy real.
SOLUCIÓN: La solución la da el bendito Wolfenstein cuando elegís en qué nivel querés jugar: KILL'EM ALL!!!

Wolfenstein es un poroto al lado de mi oficina

¡Quiero mi mouse! TTTRRRA-RRA-RRA-TTA-TTAAA ¡Quiero mi silla! TTTRRRA-RRA-RRA-TTA-TTAAA ¡Quiero un aumento! TTTRRRA-RRA-RRA-TTA-TTAAA


Por el momento no recuerdo más robos premeditados, ya que los enumerados arriba se repiten de una forma que hace que a veces te sientas realmente como en casa, cuando dejás tu quesito crema preferido en la heladera y suponés que como tu familia te quiere no se lo va a comer.

Ya les contaré cuando vuelva...

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Conoce tu cuerpo: Aprendiendo a beber


Se vienen las fiestas y nuestro tíos/vecinos/amigos ya están pensando en comprar las cajas de sidras, ananá fizz y champagne para brindar. Y nuestro hígado empieza a retorcerse y a tratar de recordar qué fue lo que hizo mal durante el año para que lo castigues de esa forma.

Como en estas fechas el espíritu navideño y blah blah blah nos convierten en seres más dadivosos de lo que somos en general, me gustaría compartir con ustedes algunas experiencias, recomendaciones y consejos para llegar al 1 de Enero sin demasiados arrepentimientos. ¡Espero que les sirvan! (quejas, al 0-800-calavera-no-chilla)

Recomendaciones:

- Cuando intentes entrar a cambiar la música desde el patio al living, que sea por la puerta (si, aunque te parezca que tardás una eternidad), de otra forma hay un 95% de probabilidades de que aterrices en el estante que hay abajo de la ventana, creando una graciosa anécdota para futuras reuniones y destruyendo la colección de DVD que guardabas ahí.
- Cuando la nona pida un cafecito en lugar de otra copa de vino, es el momento en que tenés que dejar de descorchar botellas de champagne y hacer el 4 para testear tu capacidad para la vuelta a casa/traslado a otra fiesta/ida a bailar. Si no frenás en este momento, todos esos planes deben ser suplantados por el de ir a dormir a casa en un taxi.
- Cuando esté llegando la hora del postre, encerrate por 20 o 30 minutos en el baño. Tu familia puede encontrar a otro gil para que sirva el helado.

Cosas que siempre pasan en las fiestas, que nos hacen saber que estamos ahí otra vez más:

- El pie de la copita de plástico se te cae encima del helado.
- El pie de la copita de plástico se cae y brindás con las dos manos, tratando de unir con torpeza ambas partes de la copa (y representando el estado en el cual probablemente te vayas a tu casa).
- Uno de los invitados tratará de salir de la casa por el ligustro/cerco/patio del vecino/dormitorio.
- Tu tío chistoso (todos tenemos uno) te agarra de punto para sus bromas toda la noche.
- Te sentás enfrente de la mujer de algún familiar y no te animás a decirle que se le ve el corpiño, que tiene un perejil entre los dientes de adelante o que tiene la pollera enganchada en la tanga y se le ve hasta el apellido.
- Tus sobrinos o hermanitos juegan con a mojarse con los sifones, bombitas de agua (o con la manguera de riego para suerte del que la agarre primero), y por más lejos que te sientes siempre terminan empapándote. (En las zonas donde se festeja en Invierno, suelen hacerse los mismos campeonatos, a excepción del de uso de manguera).
- Inevitablemente y aunque te hagas invisible, en algún momento de la velada saldrá a la luz la anécdota de esa vez que te agarraste tal borrachera que amaneciste en la cama de tus padres en ropa interior y abrazado a la alfombrilla de entrada del vecino.

Reduciendo el impacto:

- No beber con el estómago vacío. Para esto es imprescindible que NO te pongas ropa "divaaaiin" ajustadísima que no te permita comer. Recuerda que tu tía va a llevar el vitel toné de todos los años y NO te van a guardar para el día siguiente, cuando te despiertes con resaca y te pongas un pantalón de jogging con elástico dispuest@ a comerte un caballo.

- Dice la sabiduría popular que hay que empezar a beber cosas con poca gradación alcohólica y luego ir subiendo. Se considera estupidez extrema pensar en beber una cervecita light cuando hace horas estamos aniquilando el hígado con vodka y frutas de estación.

- Tomar agua antes de ir a dormir (uno o dos vasos, o lo que las náuseas soporten):
Imagina que tu cuerpo es una fábrica de enlatados:
. Las LATAS contienen toxinas que tu cuerpo elimina en la orina.
. Las LATAS se embalan en CAJAS en las que entran exactamente X LATAS.
. Las CAJAS representan el agua que le da a tu orina la consistencia, ehm... "líquida".
. Cada vez que despachas un "camión" (no hace falta explicar esto, no?), todas las CAJAS deben estar perfectamente cerradas y con la cantidad exacta de LATAS dentro.

Hombres cargando cajas"Pericles, ¿se abrió una caja o se te escapó un chorrito?"



. Cuando en la fábrica se acaban las CAJAS, los despachantes salen a robarle algunas al fabricante vecino (el resto del cuerpo: células, órganos (si, la piel es un órgano), etc.)
. El fabricante tiene un sistema de alarma anti-robo muy efectivo: Un VIEJO malhumorado y mudo, que cuando se da cuenta de que les robaron, va con un PALO golpeando las paredes de chapa de la fábrica hasta que le traen más CAJAS.
. El VIEJO malhumorado es tu cerebro.
. El PALO haciendo TAAAAANNNGGGGGGGG-TOOOONNNNNGGGGGG contra las paredes de chapa de la fábrica es el hermoso DOLOR DE CABEZA del día siguiente.
(Gracias a los profesores de cuando estudiaba Biología ^^D. Fueron muy útiles sus enseñanzas, aunque nunca nos pudieron decir por qué el único sistema que funciona para que no se le vaya el gas a la cerveza es poniendo una cucharita adentro)

Esperemos que estos consejos sea útiles, y que en estas fiestas no se escuche el "¡Nunca más!" clásico del 1º de Enero ;)